jueves, 4 de julio de 2013

Frente a frente

Los recuerdos vivos, buenos y malos, el corazón roto por primera vez, entre mis ex novios y ex relaciones de paso, jamás me habían vuelto mierda de esta manera, hace mucho tiempo sabía que esta relación no me iba a hacer bien, y ahora lo confirmo.

La hora pactada entre los dos era a las 11 de la mañana en un café del centro de la ciudad, yo iba sentada en el trasporte público mientras me sudaban las manos, sabía que debía odiarlo por todo lo que pasó, pero yo no era capaz, el lado bueno de la relación pesaba más que muchas cosas, pero debía ser egoísta y pensar en mi, en la chica del corazón roto que va a ver al culpable de su dolor para escuchar respuestas sobre las mil preguntan que se le cruzaban por la cabeza. Reconocí el lugar en donde debía bajar y con las fuerzas que me quedaban, oprimí el timbre para anunciar mi parada, el bus se detuvo y yo debía bajar.

10:56 a.m. marcaba mi reloj, llegué puntual, como no suelo hacerlo, entré al lugar casi desocupado, pedí una bebida y me senté a esperar, no sabía si sentirme ridícula por pedir explicaciones o levantarme de una vez y terminar con todo definitivamente, sin peros, sin por qués, pero ya era muy tarde, él entro al lugar, se retiro las gafas negras que llevaba puestas, miró hacia adentro y me vio directo a los ojos mientras caminaba hacia mi, era un hombre hermoso, piel blanca, cabello largo y rubio, ojos verdes, abundante barba, estatura media, contextura delgada y una voz sensual y muy masculina que me decía con timidez - Hola -, tenía entre mis manos la taza caliente junto a la boca, entre el borde blanco de la porcelana se alcanzaban a divisar mis ojos, y con un movimiento de cabeza le di a entender un saludo nada cordial.


La mesera se acercó para poner el menú en frente suyo, y yo no podía quitar la taza de mi boca, cruzó un par de palabras con ella y yo seguía viéndolo hasta que cruzó su mirada con la mía, ambos nos quedamos en silencio, él bajo la mirada, tenía un gesto muy particular que yo reconocía, se pasaba la mano derecha alrededor de su boca y barbilla antes de hablar, lo hacía en momentos cuando no sabía cómo empezar una conversación, lo conocía bien, ni él ni  yo sabíamos qué estábamos haciendo ahí. Deje la taza sobre la mesa y seguí los movimientos de mis manos con la mirada - Dale, cuéntame, quiero escuchar tu versión -.

Puso sus codos sobre la mesa y me miro con ojos de perro regañado - No es algo que haya sido de mucho tiempo, yo no te lo voy a negar, la conozco desde hace mucho, está casada, es una ex compañera de trabajo, siempre se me insinuó y nunca accedí - ¿Hace cuánto?, interrumpí, y dijo - Dos meses, todo empezó en una rumba, ¿recuerdas la vez del cumpleaños del negro? -. A esa fiesta no fui porque estábamos de pelea, y si me conocieran, saben que soy orgullosa y caprichosa.

- Esa noche me embriagué, todos estábamos muy mal, ella me habló y nunca pensé que fuera a pasar nada -. ¿Te acostaste con ella?, pregunté. Me miro directo a los ojos y sin titubear me dijo - No, de un par de besos nunca paso, ésta era la tercera vez que salíamos, pero nunca llegamos tan lejos -.

- Pero igual lo ibas a hacer - Dije, mientras me mordía los labios de la ira y la tristeza, no podía levantar mi mirada de sus ojos, creo que se me notaba demasiado todo lo que sentía, suelo ser muy expresiva.

- No se, no puedo decir que me no sentía mal, sabía que no estaba bien, no cuando se que te amo -

- ¿Amor?, esto no es amor, si accediste es porque aquí ya no hay nada, porque lo nuestro te valía culo -

- Se que me vas a juzgar, que vas a decir que soy lo peor, y lo se, lo soy, pero también quiero que sigas escuchando - No dije nada, levante la taza de nuevo, y bebí el café para disimular las lágrimas.

- Ella no me gusta, lo hice por intentar algo con otra persona, tu me cautivas, y lo has hecho desde el primer día, y yo tengo miedo, porque en realidad te amo, así no me creas, quizás hoy sea el último día que te vea, pero quiero que sepas que lo hice por joder un rato, por ver qué pasaría, no creo y estoy convencido de que no hubiera llegado tan lejos con alguien que no me gusta y en general con nadie, te sonará loco, pero tu eres todo, y eso me da miedo -

La mesera llegó con el jugo de naranja que había pedido - Quiero que también seas sincera y no te quedes muda como siempre lo haces, dime que me odias, dime que no me quieres volver a ver, y lo haré, se que esto no tiene perdón, que todo se acabó, pero yo quería verte una vez más, te amo y esto no va a ser fácil, no para mi -

- Tienes razón, no es fácil, no después de que luchaste tanto por estar conmigo como para que todo termine así, yo no se qué creer, tampoco espero nada, y no me arrepiento de nada de lo que hice, ni del día que te conocí ni del que te desconocí - esas palabras hicieron que brotaran miles de lagrimas de mis ojos, siempre he tenido una imagen de mujer fuerte y ruda, pero se desmoronaron en ese instante. - Los problemas entre los dos ya llegaron a su tope, se que tienes problemas de dependencia, y eso nunca me importó porque quería estar contigo, pero esto supera cualquier esfuerzo sobrehumano que yo haya hecho para intentar entenderte -

- Lo se, se que tiré todo a la mierda y me arrepiento, no he podido dormir bien, se que no me vas a contestar ni llamadas ni mensajes, quiero saber qué haces, qué piensas, cómo te sientes, todo, pero no puedo porque se que ya no lo merezco -

Las lágrimas no paraban de salir, pero en un lugar público tenía que disimular y no aguanté, salí del allí hacia la calle, vi que él dejo un billete como para pagar la cuenta y ni bebió su jugo, solo fue detrás mío.

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