miércoles, 28 de agosto de 2013

Escuchar

Este video me llego de alguien de quien luego les hablo, y me gustó un montón.



martes, 27 de agosto de 2013

Pasado

Frío y la cara empapada en llanto era lo único que sentía mientras caminaba rápido por la acera dejando atrás el café donde nos encontramos, sabía que la escena se vería novelesca, pero ésta era mi vida real. Caminaba mientras él iba detrás de mí para detenerme, me cogió el brazo para no dejarme escapar y a la fuerza me dio un abrazo, mi reacción fue alejarlo de mí bruscamente, nos vimos a los ojos por unos segundos y solo alcance a escuchar un “perdóname”, mientras le di la espalda y seguí mi camino.

Eran aproximadamente las 11:30 a.m. de ese día, tome un bus y me seque las lágrimas, sabía que la historia había acabado y no fue un final feliz, en realidad pocos finales sentimentales son felices, lo que vendría de ahí en adelante era incierto, pero sabía que el dolor no podía nublar el resto de cosas que quería con mi vida, fue duro, lo reconozco, pero bien dicen que lo que no te mata te hace más fuerte.

El celular no paraba de timbrar, me marco mil veces pero jamás contesté. El orgullo; no que va, eso no es orgullo, es amor propio, y eso era más fuerte que cualquier cosa que pudiera sentir.

Me crie en un matriarcado y ahí entendí que ser mujer es más que suficiente para conseguir la felicidad. Muchas cosas se fueron al piso, teníamos planeado irnos al exterior, vivir juntos en otro lugar, pero aquella mujer no fue la gota que rebozó la copa, los problemas ya llenaban toda la cristalería.

Él y yo vivíamos juntos como en un pequeño escondite secreto, teníamos rentado un apartamento donde las locuras de cada fin de semana se hacían realidad, era algo así como volver realidad el viejo concepto de sexo, drogas y rock and roll. Pero los excesos siempre son malos, había ocasiones en las que yo no conocía ni a los invitados de las fiestas, no sabía qué sustancia estaban consumiendo y ni quién era la mujer medio desnuda que dormía o estaba casi inconsciente en el sofá, él trabajaba como realizador audiovisual y ese medio está mucho más podrido que el publicitario, actrices, directores, productores y un sinfín de gente freak llenaban mi tiempo y espacio cada viernes, sábado y domingo, a veces uno que otro día a la semana.


No soy tonta, esto debió haber terminado hace tiempo, la estocada final ya estaba dada, yo no compartía su estilo de vida mientras tuviera que compartir también su cama.

jueves, 15 de agosto de 2013

Sintiendo



If you, if you could return 
don't let it burn 
don't let it fade 
i'm sure i'm not being rude 
but it's just your attitude 
it's tearing me apart 
it's ruining every day 
for me 
i swore i would be true 
and fellow, so did you 
so why were you holding her hand? 
is that the way we stand? 
were you lying all the time? 
was it just a game to you? 
but i'm in so deep 
you know i'm such a fool for you 
you've got me wrapped around your finger... 
do you have to let it linger? 
do you have to...do you have to...do have to let it linger? 
Oh, i thought the world of you 
i thought nothing could go wrong 
but i was wrong, i was wrong 
if you, if you could get by 
trying not to lie 
things wouldn't be so confused 
and i wouldn't feel so used 
but you always really knew 
i just want to be with you 
and i'm in so deep 
you know i'm such a fool for you 
you've got me wrapped around your finger 
do have to let it linger? 
do you have to...do you have to...do have to let it linger? 
And i'm in so deep 
you know i'm such a fool for you 
you've got me wrapped around your finger 
do have to let it linger? 
do you have to...do you have to...do have to let it linger? 
You know i'm such a fool for you 
you've got me wrapped around your finger 
do have to let it linger? 
do you have to...do you have to...do have to let it linger?

jueves, 4 de julio de 2013

Frente a frente

Los recuerdos vivos, buenos y malos, el corazón roto por primera vez, entre mis ex novios y ex relaciones de paso, jamás me habían vuelto mierda de esta manera, hace mucho tiempo sabía que esta relación no me iba a hacer bien, y ahora lo confirmo.

La hora pactada entre los dos era a las 11 de la mañana en un café del centro de la ciudad, yo iba sentada en el trasporte público mientras me sudaban las manos, sabía que debía odiarlo por todo lo que pasó, pero yo no era capaz, el lado bueno de la relación pesaba más que muchas cosas, pero debía ser egoísta y pensar en mi, en la chica del corazón roto que va a ver al culpable de su dolor para escuchar respuestas sobre las mil preguntan que se le cruzaban por la cabeza. Reconocí el lugar en donde debía bajar y con las fuerzas que me quedaban, oprimí el timbre para anunciar mi parada, el bus se detuvo y yo debía bajar.

10:56 a.m. marcaba mi reloj, llegué puntual, como no suelo hacerlo, entré al lugar casi desocupado, pedí una bebida y me senté a esperar, no sabía si sentirme ridícula por pedir explicaciones o levantarme de una vez y terminar con todo definitivamente, sin peros, sin por qués, pero ya era muy tarde, él entro al lugar, se retiro las gafas negras que llevaba puestas, miró hacia adentro y me vio directo a los ojos mientras caminaba hacia mi, era un hombre hermoso, piel blanca, cabello largo y rubio, ojos verdes, abundante barba, estatura media, contextura delgada y una voz sensual y muy masculina que me decía con timidez - Hola -, tenía entre mis manos la taza caliente junto a la boca, entre el borde blanco de la porcelana se alcanzaban a divisar mis ojos, y con un movimiento de cabeza le di a entender un saludo nada cordial.


La mesera se acercó para poner el menú en frente suyo, y yo no podía quitar la taza de mi boca, cruzó un par de palabras con ella y yo seguía viéndolo hasta que cruzó su mirada con la mía, ambos nos quedamos en silencio, él bajo la mirada, tenía un gesto muy particular que yo reconocía, se pasaba la mano derecha alrededor de su boca y barbilla antes de hablar, lo hacía en momentos cuando no sabía cómo empezar una conversación, lo conocía bien, ni él ni  yo sabíamos qué estábamos haciendo ahí. Deje la taza sobre la mesa y seguí los movimientos de mis manos con la mirada - Dale, cuéntame, quiero escuchar tu versión -.

Puso sus codos sobre la mesa y me miro con ojos de perro regañado - No es algo que haya sido de mucho tiempo, yo no te lo voy a negar, la conozco desde hace mucho, está casada, es una ex compañera de trabajo, siempre se me insinuó y nunca accedí - ¿Hace cuánto?, interrumpí, y dijo - Dos meses, todo empezó en una rumba, ¿recuerdas la vez del cumpleaños del negro? -. A esa fiesta no fui porque estábamos de pelea, y si me conocieran, saben que soy orgullosa y caprichosa.

- Esa noche me embriagué, todos estábamos muy mal, ella me habló y nunca pensé que fuera a pasar nada -. ¿Te acostaste con ella?, pregunté. Me miro directo a los ojos y sin titubear me dijo - No, de un par de besos nunca paso, ésta era la tercera vez que salíamos, pero nunca llegamos tan lejos -.

- Pero igual lo ibas a hacer - Dije, mientras me mordía los labios de la ira y la tristeza, no podía levantar mi mirada de sus ojos, creo que se me notaba demasiado todo lo que sentía, suelo ser muy expresiva.

- No se, no puedo decir que me no sentía mal, sabía que no estaba bien, no cuando se que te amo -

- ¿Amor?, esto no es amor, si accediste es porque aquí ya no hay nada, porque lo nuestro te valía culo -

- Se que me vas a juzgar, que vas a decir que soy lo peor, y lo se, lo soy, pero también quiero que sigas escuchando - No dije nada, levante la taza de nuevo, y bebí el café para disimular las lágrimas.

- Ella no me gusta, lo hice por intentar algo con otra persona, tu me cautivas, y lo has hecho desde el primer día, y yo tengo miedo, porque en realidad te amo, así no me creas, quizás hoy sea el último día que te vea, pero quiero que sepas que lo hice por joder un rato, por ver qué pasaría, no creo y estoy convencido de que no hubiera llegado tan lejos con alguien que no me gusta y en general con nadie, te sonará loco, pero tu eres todo, y eso me da miedo -

La mesera llegó con el jugo de naranja que había pedido - Quiero que también seas sincera y no te quedes muda como siempre lo haces, dime que me odias, dime que no me quieres volver a ver, y lo haré, se que esto no tiene perdón, que todo se acabó, pero yo quería verte una vez más, te amo y esto no va a ser fácil, no para mi -

- Tienes razón, no es fácil, no después de que luchaste tanto por estar conmigo como para que todo termine así, yo no se qué creer, tampoco espero nada, y no me arrepiento de nada de lo que hice, ni del día que te conocí ni del que te desconocí - esas palabras hicieron que brotaran miles de lagrimas de mis ojos, siempre he tenido una imagen de mujer fuerte y ruda, pero se desmoronaron en ese instante. - Los problemas entre los dos ya llegaron a su tope, se que tienes problemas de dependencia, y eso nunca me importó porque quería estar contigo, pero esto supera cualquier esfuerzo sobrehumano que yo haya hecho para intentar entenderte -

- Lo se, se que tiré todo a la mierda y me arrepiento, no he podido dormir bien, se que no me vas a contestar ni llamadas ni mensajes, quiero saber qué haces, qué piensas, cómo te sientes, todo, pero no puedo porque se que ya no lo merezco -

Las lágrimas no paraban de salir, pero en un lugar público tenía que disimular y no aguanté, salí del allí hacia la calle, vi que él dejo un billete como para pagar la cuenta y ni bebió su jugo, solo fue detrás mío.

domingo, 23 de junio de 2013

Reconocer

Zapatos, pantalón, blusa, maquillaje, peinado, cartera, todo listo para cumplir con la cita tan esperada. Salí de mi casa con el corazón en la mano, dispuesta a tirarlo junto a un gato callejero para que lo dejara sin vida como si fuera una paloma herida que no puede luchar por sobrevivir, quería matar lo que sentía, quería tener noches tranquilas, no quería despertar de nuevo y que la imagen del centro comercial me llenara de rabia, quería devolver el tiempo, y decirle que "no" a su propuesta de volvernos novios de hace algunos años.

En algún momento supe que había sido un error, él y yo nos conocimos en la época universitaria, eramos demasiado jóvenes para saber qué significaba querer a alguien, pero demasiado viejos para no haberlo intentado nunca, fue en la fiesta de cumpleaños de una amiga que se celebraba en la casa de sus papás donde nos vimos por primera vez, lo que yo llamo la primera coincidencia, ni él ni yo hubiéramos ido a ese lugar de no ser por personas en común que nos llevaron y fuimos por puro compromiso, yo vestía una falda escocesa y medias negras de lana, él una camiseta que me causo más curiosidad que su presencia, yo la reconocía, tenía impresa una imagen de mi banda favorita, cuando lo vi por primera vez nunca me impactó, pero su camiseta sí, algo curioso pero así empezó todo, la música fue nuestra segunda coincidencia.

Si mal no lo recuerdo fue por su ropa que empezamos a hablar, su nombre es igual que el mío, solo que en versión masculina, tercera coincidencia. "¿Un cigarrillo?", me preguntó mientras me ofrecía su cajetilla abierta, acepté y fue delicioso, eramos adolescentes y esas cosas encantan, la fiesta comenzó y la gente empezó a bailar, en seguida me preguntó: - ¿Bailas?, le respondí que no, que no me gustaba, y dijo que a él tampoco, cuarta coincidencia, la noche fue perfecta mientras veíamos a los otros emborracharse y bailar, pero ahí estábamos nosotros, fumando cigarrillos y tomando cervezas, hablando de nuestras vidas y de la música que nos gustaba, yo empecé de niña a escuchar rock, y me apasione por la música (Ven cómo nada es coincidencia, una cosa lleva a la otra, y así se encadenan los hilos que soportan la vida de cada quien), luego por la cerveza y en seguida por los cigarrillos.


Cuando todos cayeron borrachos, nos dejaron el espacio musical para nosotros, así que pusimos los temas que quisimos y terminamos besándonos, como si una conexión extraña nos hubiera llevado a esa noche, a ese lugar y a esa hora.

Hora que ya terminaba, porque mi amiga me dijo que ya era el momento de dormir y él debía irse, ni siquiera me pidió el número telefónico, nos despedimos con un beso y ahí terminó la noche. Me acosté en la cama de mi amiga, con unos tragos en la cabeza pero mágicamente feliz, tiempo después, entre amigos, clases y fiestas nos conocimos más, hasta que una noche me contó por qué había ido a esa fiesta, desde pequeño tuvo problemas con el alcohol, más exactamente desde los 12 años, su mamá se dio cuenta de una fiesta que había hecho mientras ella estaba de viaje, y esa noche lo habían echado de casa, no tenía a dónde ir, solo a la fiesta que un amigo en común de los dos lo invitó. Desde esa confesión, miles de cosas empezaron a cambiar para mi y muchos años siguientes en mi historia.