lunes, 1 de abril de 2013

Pensar

Una relación sentimental es casi siempre ese punto de partida en el que divido lo que pasa con mi vida, normalmente le doy mucha importancia a esas cosas, con él todo iba bien, tenía un trabajo estable, era estudiante y aprendiz de una gran agencia, mi sueño, ese que me plantee como cuando tenía unos 16 años, estaba tomando forma.

Yo veía mi vida como: acabar el bachillerato, estudiar publicidad, ser Dir. creativa, ganar premios, morir.

E iba por buen camino, hasta ese día en el que la vi a ella, una chica que no conocía muy bien hasta el momento, su nombre es rutina, levantarme a las 7 a.m., alistarme, desayunar, salir a tomar el bus, dar todo el recorrido, bajar, caminar hasta la oficina, tomar el ascensor, saludar, sentarme, trabajar, almorzar, trabajar, salir a la U., y así cada día durante mi estadía allí, ella llegó más o menos a los 5 meses de estar en aquel lugar.

Volví a la monotonía que me saco corriendo de mi primer trabajo, la gran diferencia era que aquí si estaba aprendiendo, conocía gente grande del medio y estaba en una multinacional, pañitos de agua tibia para alguien a quien la inconformidad se le iba a tomar un espacio gigante en la cabeza.

Este era uno de esos momentos para los que no estaba lista, siempre me dijeron que tenía que ser productiva, desde el colegio hasta la universidad me enseñaron a ser empleada, a cumplir horarios, a recibir un pago mensual con el que tenía que vivir, y en este punto me di cuenta de ese gran error educativo, y del cual no podía retroceder en este punto.

¿Qué hacer?, ¿conformarme?, ¿seguir?, ¿ver otras alternativas?, ¿llorar?, cómo carajos iba a saber, lo más ridículo era que yo era tan solo una pasante, ni un premio me había ganado, ¿debía ganarme uno para saber si ser publicista era lo que yo quería para mi vida?, y qué pasa con los 5 años de carrera, del esfuerzo de mi madre por pagar una educación privada, mis esfuerzos por ganarme becas, mis noches de estudio y trasnocho, mi vida entera era una completa tragedia antes mis ojos.



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