viernes, 22 de marzo de 2013

Sentir



De vuelta a casa, con las ganas en el piso y en compañía de mi ex, a quien días antes le había terminado confesándole que iba a estar con otra persona, iba a estar con alguien que tenía mil defectos, mientras yo sabía que ese que me acompañaba era perfecto. Así somos las mujeres, el amor se hizo para dejarlo cuando lo encuentras tan joven, o no sé, así pienso yo, una larga vida por delante como para amarrarla a alguien, no es justo. 

Él se enteró de todo lo que me estaba pasando, cómo un sueño se me fue de las manos porque en este país le creen más al resultado de una prueba que al día a día y esfuerzo profesional que tiene talento y ganas por demostrar. Lo peor era que lo dejaba por otra persona, él me vio llorar, gritar de la rabia, preguntarme ¿Y ahora qué voy a hacer?, no recuerdo con exactitud sus palabras pero fueron algo así como: ¿Ves lo feo que se siente que elijan a otro en vez del que realmente tiene ganas de darlo todo?, eso me puso los pelos de punta, él sabía que yo iba a estar con otra persona, mientras que yo sabía que mi cargo lo iba a disfrutar otro estudiante.



De las mejores lecciones de vida que me pudo dar ese chico de cabello oscuro y rizos en su pelo, fue esa, porque de ahí en adelante la vida me cambió montones.

Con un panorama incierto, el corazón vuelto mierda y la universidad exigiéndome pasantías obligatorias, mi mundo estaba cambiando, al fin y al cabo, eso es parte de lo que la gente mayor llama “crecer”.

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