¡Me voy a volver una perra!, o díganme qué mujer no lo ha pensado, obvio, las que no lo somos, pero todas creemos que a las mujeres vividoras, esas que saltan de cama en cama y que no le ponen corazón a nada, les va mejor levantando hombres que enamorándose de ellos, a mi de qué me sirvieron tres años de mucho amor, de inventarme paseos sorpresa, de llenarlo de regalos, de intentar cocinarle cuando me queda mal hasta un huevo frito y de convivir con esos amigos que no me caían bien solo por hacerlo feliz, de qué?.
Siempre, y de la nada, aparecen hombres cuando uno menos se lo espera, y esta vez volvía a mi vida mi ex, ese al que deje por irme tras los pantalones de otro, no se si existe una fuerza extraña que llama a los ex de vuelta en los momentos más indicado, así que al día siguiente de mi borrachera me llamó, fue a mi casa, era obvio que yo no le iba a contar lo que me estaba pasando, no estaba buscando un consuelo en él ni le iba a contar lo arruinada que estaba mi vida sentimental, hablamos de todo un poco al son de una taza de café, yo sabía que él estaba con alguien más, pero que a la vez sentía que extrañaba algo de mi, fue una situación extraña pero servia de apoyo frente a lo que me estaba pasando.
De repente entró la llamada del tipejo aquel de la noche anterior, quería que nos viéramos y yo no iba a desaprovechar el momento.
Lo de mi ex, es un momento agregado a mi tusa, que de repente llego pero no fue para nada algo planeado, algunas mujeres cuando decimos no más, es así, no más.
La hora de la cita era a las 8 de la noche, así que como pude, aproveche el tiempo, me arregle y me fui de "levante", pero un levante pos cachoniada no es que sea el mejor alivio, ya les diré por qué.

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