Dormir después de una fiesta y una noche "de copas, una noche loca", es el mejor alivio para el cuerpo pero no para la cabeza, en mis pensamientos solo estaba esa llamada que mi ex me había hecho, y si yo tengo un defecto, es el de darle mucha trascendencia a las cosas, cada cosa, buena o mala, me afecta mucho mi día.
Así que fue el momento de silencio y soledad en mi casa el que estallo todo lo que sentía, amanecer en una cama a la que no volveré, tener el corazón roto y una herida en el pie que me lo recuerda, me tenían vuelta mierda.
¡Mi herida!, por andar en tantas cosas locas no me di cuenta lo horrible que tenía los puntos, no habían pasado aún los ocho días para que me los quitaran, pero yo la veía abierta, no lucía bien y me dolía, mi mejor solución fue llamara a un tío médico que vivía cerca para saber si estaba de turno o en su apartamento y saber si me podía ver el pie.
Para mi suerte estaba descansando, como pude me fui a visitarlo. Al ver mi herida lo primero que hizo fue preguntarme - ¿Has estado tomando? -, era evidente que no lo podía negar, con la resaca que tenía, en la cara se me notaba la noche que había pasado, además me puse a bailar y hacer maromas en cama ajena; le respondí con la cabeza que si, y que además había caminado mucho, me receto un par de pastas y mucho descanso, en lo posible, no mover el pie.
Cruzamos un par de palabras, con mi familia la relación no es muy cercana, así que pedí un taxi y regrese a mi casa. Cuando llegué mi mamá estaba ahí, le conté lo del pie y me dijo que mi ex había vuelto a llamar.
El día ya estaba terminando, y en mi cabeza no podía sacarme la escena del centro comercial, la que les conté en posteos anteriores, eso me dolía más que cualquier herida abierta, las heridas físicas pasan y se curan rápido, a comparación de un dolor que me duró bastante tiempo. La pregunta ahora es: ¿Le doy un chance de escucharlo, o mejor dejo todo así?

No hay comentarios:
Publicar un comentario