miércoles, 5 de junio de 2013

Una y otra vez

A la mañana siguiente me desperté con un casi desconocido al lado, si es que dos días de conversaciones y una noche en su cama se convierte en una poco convencional forma de conocer a alguien. Al levantarme para mirar la hora en mi celular, vi un mensaje de voz y unas cuantas llamadas perdidas, era lo que me temía, mi ex iba a pedir cacao, así que me encerré en el baño haciéndome la que se iba a alistar para irse, escuche su voz diciendo que quería hablarme, que sabía que era un cobarde, pero que igual quería que nos viéramos, no supe qué hacer, si sentirme mal, si mandarlo todo a la mierda, si cambiar mi número para que no volviera a llamar o si ponerme a llorar, lo único que hice y lo más prudente por el momento era volver a casa.

En el camino iba recordando todo lo relacionado con los últimos días, la forma cómo llegue a descubrir una mentira que había estado construyendo por años, el hecho de que la tecnología ahora nos  hace paranoicos celosos y sospechosos, pero lo peor es que a la final eso sea cierto, sabía que el ideal de volverme una completa puta, no iba para ningún lado, como dice un amigo “uno se baña al otro día, y vuelve a ser el mismo”, no me sentí mal, pero sentí como si no hubiera pasado nada, o algo sin importancia, sentí que era más importante lo que había pasado en ese centro comercial, que una noche de tragos y una mañana extrañando mi cama queriendo salir de otra para no volver.

Al llegar a casa estaba de nuevo sola, y el contestador tenía el botón de mensaje titilando, lo oprimo o no, me acerqué al aparato para verlo de cerca mientras me quitaba la chaqueta, le di “play” y ahí estaba su voz de nuevo, diciéndome lo mismo “llámame”, no quería, entre a la ducha y me quite el olor a sexo de la noche anterior.

De nuevo el celular timbraba y ahora yo estaba consiente para responder, lo tome en mis manos hasta que paro de timbrar, pasaron un par de segundo y una vez más una llamada del mismo número, era ahora el momento de responder, clic en el botón verde y un “aló”, la conversación no duró más de tres minutos, y me dijo que ya era obvio - Quiere verte -, me respuesta fue un – Pero yo a ti no -, dijo que lo entendía, pero que no iba a descansar hasta que nos viéramos y me explicara todo, colgué el celular sin decir adiós y me fui a dormir muy a las 12 de la tarde, mañana será otro día.

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