A la mañana siguiente me desperté con un casi desconocido al lado, si
es que dos días de conversaciones y una noche en su cama se convierte en una
poco convencional forma de conocer a alguien. Al levantarme para mirar la hora
en mi celular, vi un mensaje de voz y unas cuantas llamadas perdidas, era lo
que me temía, mi ex iba a pedir cacao, así que me encerré en el baño haciéndome
la que se iba a alistar para irse, escuche su voz diciendo que quería hablarme,
que sabía que era un cobarde, pero que igual quería que nos viéramos, no supe
qué hacer, si sentirme mal, si mandarlo todo a la mierda, si cambiar mi número
para que no volviera a llamar o si ponerme a llorar, lo único que hice y lo más
prudente por el momento era volver a casa.
En el camino iba recordando todo lo relacionado con los últimos días,
la forma cómo llegue a descubrir una mentira que había estado construyendo por
años, el hecho de que la tecnología ahora nos
hace paranoicos celosos y sospechosos, pero lo peor es que a la final
eso sea cierto, sabía que el ideal de volverme una completa puta, no iba para
ningún lado, como dice un amigo “uno se baña al otro día, y vuelve a ser el
mismo”, no me sentí mal, pero sentí como si no hubiera pasado nada, o algo sin
importancia, sentí que era más importante lo que había pasado en ese centro
comercial, que una noche de tragos y una mañana extrañando mi cama queriendo
salir de otra para no volver.
Al llegar a casa estaba de nuevo sola, y el contestador tenía el botón
de mensaje titilando, lo oprimo o no, me acerqué al aparato para verlo de cerca
mientras me quitaba la chaqueta, le di “play” y ahí estaba su voz de nuevo,
diciéndome lo mismo “llámame”, no quería, entre a la ducha y me quite el olor a
sexo de la noche anterior.
De nuevo el celular timbraba y ahora yo estaba consiente para responder, lo tome
en mis manos hasta que paro de timbrar, pasaron un par de segundo y una vez más una llamada del mismo número, era
ahora el momento de responder, clic en el botón verde y un “aló”, la
conversación no duró más de tres minutos, y me dijo que ya era obvio - Quiere verte
-, me respuesta fue un – Pero yo a ti no -, dijo que lo entendía, pero que no
iba a descansar hasta que nos viéramos y me explicara todo, colgué el celular
sin decir adiós y me fui a dormir muy a las 12 de la tarde, mañana será otro día.

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