jueves, 20 de junio de 2013

Una pausa



No esperar, la vida es cada segundo que acabó de pasar mientras me estás leyendo, es este parpadeo, es el minuto que vendrá y que no se va a volver a repetir, eso lo aprendí de mí día a día, hubiera podido pasar por alto sus llamadas, o escucharlo, hice un balance entre lo que sentía, entre nuestro pasado, entre lo que había visto y en la forma como yo cierro los capítulos de mi vida, me gustan los finales, felices o no, me gustan las conclusiones, de ahí es de donde se sacan moralejas, así que me decidí ponerle una cita y escucharlo, pero no iba a ser así de fácil, ya saben, algo de suspenso es bueno durante el drama.

No le conteste por más mensajes que dejo, no lo busqué, lo alejé de mis pensamientos como pude, sabiendo que es muy difícil cuando se siente tanto, pero era justo, lo era para mí y mi mente, calculé un mes exacto, un mes en el que me ocupé de mí, no quería estar con el amante de turno que me había encontrado unos días atrás, no es mi estilo, solo fuimos mis pensamientos y yo, hice lo que me gustaba, por simple hedonismo, me gusta el cine, así que lo disfrute sola y acompañada, me gusta comer, así que me di gustos entre muchos sabores, me gusta estar con la gente que quiero, así que llame a mis amigos y amigas, nos vimos con algunos y nos tomamos un café o solamente tuvimos una conversación por celular o chateamos en Facebook, fue un mes para mí y mi vida, tal y como solía ser sin él, era una prueba para darme cuenta que eso vale más que un hombre a mi lado.


De la nada y calculando los 30 días calendario, marque a su número de celular que aún guardaba en la memoria del mío, me respondió con voz de asombro, le dije que ya era el momento, que debíamos hablar, que la ira se me había escapado entre recuerdos y quería saber si aún le interesaba la conversación pendiente que teníamos. Su respuesta fue un sí, una hora y un lugar pactados para resolver la situación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario